sábado, 26 de enero de 2013

Madrid Fusión, ¿es una feria?

Con el maestro de la quinoa Simeón
Tantos años pensando que era un congreso, y ahora va y resulta que es una feria. Eso sí, ¡de vanidades!

Antes de meterme en materia debo decir que únicamente fui a la exhibición el pasado martes. La primera impresión fue de infarto: techos y suelos en bruto acogiendo un 'congreso' que vende innovación y modernidad. ¿Será el que el mundo feo de la realidad de Matrix se está imponiendo en el siglo XXI? Puede ser...

Expositores, los de siempre (a dios gracias no vi el carrito de salchichas de Oscar Mayer. ¡En algo hay que mejorar!), aunque con algunas salvedades interesantes como el stand de Perú en plena celebración del año de la quinoa y donde probé un ají de gallina espectacular y tuve ocasión de charlar con un maestro recolector,  o el estupendo rincón de Cantabria con cocineros como Nacho Solana (restaurante Solana), Fernando Sainz de la Maza (El Serbal) o Sergio Bastard (La Casona del Judío) quien a deshoras nos preparó unos pinchos de anchoa de Santoña que quitaban el sentido.

En ponencias, desglosemos. Dicen que la de Elena Arzak, a la cual no asistí, estuvo bastante bien. Después llegó un Luis Aduriz presentando 'punteros' sprays dispensadores: churros y demás. De venta en Mercadona, ¿qué mejor foro que Madrid Fusión para presentarlos? (Y yo me pregunto, ¿la nata en spray no lleva desde los 80 en los lineales?. Llamadme tonta, por favor, que el sacrosanto gobierno vasco ha invertido casi cinco millones de euros en crear la comida en aerosol).No se porqué, estas innovaciones me recuerdan a los huevos duros prensados que, cual chorizo, se venden en los supermercados norteamericanos, y se sirven como componente de sándwiches y demás en varias cadenas  fast food.
También anduvo por ahí un Albert Adrià casi sofocado, diría, después de atender a un buen puñado de periodistas coreanos que le rodearon en el stand de Sempio, donde se presentaba la soja Jang (cultivada, al parecer, en USA y comercializada por la firma surcoreana). No tengo ni idea de si sus 20 minutos interrogado por Arola y Capel llegaron a gustar: iba todo con tanto retraso que a la hora señalada me acerqué por el auditorio y todavía no había empezado. Al final de la jornada hizo su aparición Paco Morales 'cocinando' con impresoras 3D. El uso de papel comestible permite realizar 'productos' de pega imprimiéndolos y dándoles apariencia guay. Todo muy divertido aunque, como decía el chef en algún artículo que leí, su cocina es otra cosa. A rebufo de esto, ¿alguien se ha parado a pensar que hay gente que paga cien euros por ir a ver los divertimentos de otros? Igual es que cien euros son fáciles de conseguir y yo ni me había enterado. Claro que otros pagan miles porque su impresora se vea un rato... 

No quiero finalizar sin decir que el lema de esta año de Madrid Fusión es verdad: la creatividad continúa. Pero no tanto en la feria sino en esa especie de joint venture con 'El ser creativo' donde, al parecer, sí se mostraron cosas innovadoras y que en un futuro próximo van a dar que hablar.

Y no sigo para no cansar, pero felicito a Eva Celada por hacer el único artículo sincero y crítico que he leído sobre la feria.

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