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martes, 17 de enero de 2012

Comer y beber en Madrid (bien) por poco dinero

Si alguno de vosotros está al tanto de mi (últimamente) larga cadencia entre post y post del blog, pensará que no hago otra cosa que lo que digo en el título del presente post. Alguna cosa más hago como, por ejemplo, escribir para ganarme la vida, impartir clases con el mismo fin, y alguna que otra actividad en el plano personal.
Anchoas doble cero
Hoy os quiero hablar de un restaurante auténticamente BBB. Bueno, quizás la segunda b no sea muy veraz, pero la primera y la tercera la cumple con creces. Originariamente, Casa Santoña era una empresa familiar dedicada a la preparación de conservas y semiconservas artesanales, con especial mimo a la anchoa. En la actualidad, su entonces principal actividad, se ha visto ampliada con la gestión de seis establecimientos hosteleros. En Madrid capital, tienen dos restaurantes; los cuatro restantes están distribuidos por la sierra madrileña.
Según dicen en Casa Santoña, “tienen las mejores anchoas del mundo”. Según digo yo, no sé si las mejores, pero no creo que haya muchas que les hagan sombra. La anchoa doble cero de Casa Santoña está elaborada con aceite de oliva virgen a partir de una materia prima pescada en el Cantábrico. Las anchoas de esta casa no tienen ni rastro de espinas, y su carne es suave y carnosa, con el punto exacto de salinidad. Un auténtico manjar que viene acompañado de un precio contenido. La ración de la doble cero cuesta 9 euros, un precio irrisorio para un producto de altísima calidad.
Un estupendo
vino de Madrid
En mí última visita tomamos -¡cómo no!- la riquísima ración de anchoas, una ración de gamba blanca a la plancha –producto de muy buena calidad- a un módico precio de 18 euros, unos espárragos para que el vegetal no faltara (6 ó 7 euros), y un corte de Villagodio de unos 300gr a 14 euros que estaba exquisito. Todo el ágape regado con un madrileño Treinta mil maravedíes. El total de la cuenta rondó los sesenta euros entre dos, y os aseguro que nos pusimos las botas. ¡Comimos de excepción! Casa Santoña es absolutamente recomendable.





Salón de Mamá Framboise
La guinda a tan maravillosa comida la puso Mama Framboise, confiterie al más puro estilo parisino de la que ya he hablado en este blog. Un milhojas de crema, una tarta individual de tiramisú (¡espectacular!), un té, un café y un croissant para llevar 9,75 euros. ¿Alguien da más? Eso sí, hay que ir con tiempo pues no suele haber mesa disponible nada más llegar. ¿Qué se le va a hacer? La calidad se hace esperar.

Amplia variedad de tartas gourmet en la deliciosa confiterie
La semana próxima voy a Madrid Fusión con los pies en la tierra. Con el regusto de este festín gastronómico basado en el producto puro y duro, y en la técnica. A ver qué encuentro por allí, pero prometo contar.
Por cierto, en Madrid Fusión estará como ponente Alejandro Montes, el pastelero propietario, junto a otro socio, de Mama Framboise.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Cómo que no hay buey?

En los últimos años a muchos aficionados a la cocina, a gastronómos, a restauradores, a periodistas y a toda una serie de personas vinculadas más o menos al mundo gastro les ha dado por decir que ya no hay buey. En ocasiones, esta afirmación viene acompañada de expresiones dichas con desprecio como "lo que nos intentan colar es vaca vieja". Antes de lanzarme al tema que hoy me ocupa: ¿qué tiene de malo una pobre vaca vieja?
Bueyes en La Finca
Es verdad que cada vez hay menos bueyes, pero haberlos haylos. Su producción, lenta y costosa, disuade a muchos de dedicar su trabajo al buey. No es este el caso de La Finca de Jiménez Barbero, una explotación  ganadera en Madrid que produce y comercializa en pequeñas cantidades buey de entre diez y doce años. La finca no tiene desperdicio. Ubicada en la Sierra Oeste de Madrid, disfruta de un microclima con el que prácticamente todo el año es primavera. Allí, los bueyes se desarrollan y crecen en un ambiente feliz que se refleja, cómo no, una vez en el plato.

La finca en Guadarrama
La pasada semana tuve ocasión de visitar La Finca con un cicerone de auténtico lujo: Álvaro Jiménez Barbero, uno de los tres hermanos que están sacando adelante este empresa. Una empresa sostenible, basada en el autoabastecimiento. Todo lo que vi me pareció espectacular: sus procesos, la forma en la que viven los animales (también hay terneras, vacas nodrizas y sementales para fecundarlas, además de los bueyes), y la impactante belllez de la finca.

Vacas nodrizas con su semental
Y eso que estaba todo en obras. En breve, La Finca acogerá un centro de interpretación de la carne, un proyecto en el que Álvaro Jiménez Barbero se está dejando la piel. Además, las instalaciones, ya ahora funcionales y modernas, contarán con un laboratorio puntero que medirá exhaustivamente la calidad de todos los procesos. Algo que, por ahora, se está realizando contando con la colaboracíón de laboratorios externos. Pero en cuestión de meses cambiará.
Los animales en la finca son alimentados con cereal, gran parte de él cultivado en la propia finca, y mezclado diariamente en funcíon de las necesidades de cada grupo. El agua que beben proviene del subsuelo y es tratada para que sea apta para el consumo.

Literalmente bañada por el sol, con terneros al fondo
¿Qué decir de la carne? El sabor, la textura, la ternura, la grasa..., todo en ella es sensacional. Si la queréis probar, La Finca de Jiménez Barbero tiene tienda on-line o un teléfono de pedidos 91 279 66 61. Y en la Comunidad de Madrid tienen dos  tiendas: en Guarrama y en El Escorial.

Chuletón de buey de Jiménez Barbero

viernes, 26 de agosto de 2011

Fantástico Paralelo Cero; animado Le Cabrera Casa América


De izq. a dcha., Michael Ruiz y Pedro Pablo Duart en la puerta
de su 'niño'
Hermosa manera de evocar su país de origen tienen los ecuatorianos Pedro Pablo Duart y Michael Ruiz a través del bautismo de su restaurante como Paralelo Cero, en la calle Villanueva, 21 de Madrid. Y lo agradable no acaba con el nombre, no; más bien continúa en la decoración, pasa por el servicio y sigue, cómo no, en los platos. Tras un arduo trabajo detrás, hace cosa de un mes abrió por fin el primer restaurante de alta cocina ecuatoriana (aunque fusionada con la española) de la capital. Y ayer tuve la ocasión de probarlo.
Un aperitivo de una copa de un refrescante albariño Paco y Lola, fue la antesala de un magnífico menú que Michael y Pedro Pablo nos tenían preparados. Sabores intensos y exóticos,  fusionados en muchos casos, como en la ensalda de jurel que se acompaña de un fondo similar al salmorejo elaborado con tomates verdes, o las croquetas de gallo de corral rebozadas con coco. También la cocina ecuatoriana tiene su versión de ceviche, en este caso de pulpo y corvina, frutos del mar macerados con maracuya, naranja y physalis. A modo de curiosidad, comentar que el ceviche no solo se elabora en Perú; es un plato típico de casi  todos los países americanos con litoral en el Pacífico, de México a Chile. El bacalao, un pescado que personalmente no me gusta mucho, estaba especialmente rico acompañado de plátano macho y hembra. También tuvimos ocasión de degustar el Seco de Gallina; traducido a nuestro lenguaje, es un sabrosísimo plato de pintada. A los postres, con el estómago ya al completo, probamos un poquito de Strudel de duraznos, un postre nada empalagoso. No quiero olvidar mencionar un rico pan de yuca, ofrecido al inicio de la cena, que me hizo recordar el delicioso pan de queso típico brasileño. Y no por su similitud (que no la tiene) si no por estar riquísimo, al igual que el bollito del gigante sudamericano. La cena, regada con un Chablis Chanson 2008, nos hizo disfrutar al máximo, y desear probar, en breve, otros platos de la carta.
Con Marta en Le Cabrera Casa América
Después de la sobremesa, mi amiga Marta y yo, aprovechando la cercanía, fuimos a tomar una copa al Palacio de Linares, a la terraza que Le Cabrera ha montado con gran acierto. Animada, con algunas caras conocidas del sector periodístico y  gastronómico (en Paralelo Cero también), el gin tonic puso la guinda a una noche redonda.

domingo, 27 de febrero de 2011

Paco Pérez, un chef a quien seguir.

De dcha. a izq. Paco Pérez, María Forcada y yo. Posando con Paco después
de una gran cena en La Enoteca.
Hará cosa de un año, me encargaron un perfil del chef Paco Pérez y de La Enoteca, restaurante del hotel Arts recientemente agraciado con una estrella Michelin, para el especial 'La cocina de los sentidos' de la revista Restauradores. En el restaurante jamás había estado, y al cocinero tampoco lo conocía. El acercamiento fue teléfonico y en poco menos de media hora me hice una idea de cómo era él y de lo que transmitía con su cocina. Acertada o no, la imagen que me hice del chef no podía ser más positiva: Pérez me transmitió tan buen rollo que ello se vio reflejado en la semblanza que hice de él. Un año más tarde, hace una semana, comprobé con mis propios ojos que el Paco Pérez que reflejé es apenas una sombra del Paco Pérez real. Un hombre afable, íntegro, sencillo, discreto, con el brillo y humildad de los más grandes. Así le vislumbré. en las distancias cortas. De su cocina, de su asesoría en La Enoteca, sólo puedo decir parabienes. Si me quedo con un plato, mejor con dos, sería con un aperitivo a base de berenjena y un arroz meloso absolutamente insuperable. Y sí, hubo un pequeño pinchazo (lástima de unos guisantes de Llavaneres demasiado cocinados) pero la perfección se compone también de cosas imperfectas. Me queda por ver, por probar, la que Paco dice que es su auténtica cocina, la de Miramar. En verano, seguro, por allí recalaré.

sábado, 1 de enero de 2011

El ansiado premio periodístico del Cava

Hará cosa de un mes recibí en mi casa en una amable carta de Gustavo García Guillamet, presidente del Consejo Regulador del Cava. Tal honor fue debido a mi participación, junto a mi amigo y ex compañero de COPE Madrid Ángel Múñoz, en la última edición de los premios periodísticos convocados por el Consejo. Estos premios, de gran prestigio y abultado premio económico (lectores, no penséis en el Planeta, sed realistas y comparad con premios periodísticos) tienen la loable misión de ensalzar los trabajos que mejor difundan la imagen del cava y el producto en sí. En la carta, el presidente destaca la alta calidad de los trabajos presentados, según lo manifestado por los miembros de un jurado compuesto por Antonio Gala, Joaquín Leguina, Arturo Fernández (el actor no el presidente de la patronal madrileña), Rosa Mª Calaf y Pilar Cernuda. Los ganadores, sin duda, destacan por la calidad y rigurosidad de sus trabajos: en la categoría de prensa el trabajo, en francés, del periodista Fréderic Galtier para la revista belga Vinomagazine contribuye, sin duda, a enaltecer la imagen del Cava en un mercado copado, en mayor medida, por el producto galo; en la categoría televisión, el reportaje de Ana Mayoral para 'Buenos días, Madrid', emitido por Telemadrid es un magnífico exponente de uno de los vinos más españoles por excelencia, no en vano su producción ocupa varias Comunidades Autónomas; y el radiofónico trabajo de Carmen Garrido en RNE Radio Exterior difunde de la mejor manera el cava por el mundo. Felicidades, pues, desde mi humilde tribuna, a todos los ganadores de una participante que lo va a seguir intentando. Aquí os dejo, para los que tengáis paciencia y ganas de escuchar unos 12 minutos de trabajo, el audio de nuestro reportaje, una historia novelada en torno al cava, emitido en mi antiguo programa 'El Brunch' justo ahora hará un año.
Me despido de este post brindando con una copa de Elisabet de Raventós deseándoos que disfrutéis al máximo de este nuevo año 2011 que llega, seguro, con muchas y agradables sorpresas.

Nota: Doy las gracias infinitas a mi amiga Montse por editarme el audío como vídeo. En el blog no pueden subirse audios (¿por qué será?) y esta era la única manera de poderlo publicar.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Felicidades, Ramón Freixa!

Ramón Freixa y yo // Fotografía de Eva Rico
Es bien sabido por todos los que me conocen que a la que puedo siempre tiro para Catalunya. Mar y montaña catalanes están bendecidos por productos maravillosos que no se han llegado a conocer del todo bien en el resto de España. Los catalanes no hemos sabido vender bien nuestros productos en el territorio nacional, aunque en Catalunya sí se consumen y se tienen en gran estima los productos autóctonos. Viandas como las anchoas de L´Escala, los espárragos de Gavà, las peras de Puigcerdà, el Sant Pere, los embutidos como el bull, la secallona o la llonganiça, la butifarra del Perol, la butifarra negra, el aceite arbequina de la zona de L´Arbeca, las gambas de Palamós, los calçots de Valls,  el recuit, y un largo etcétera son difíciles de encontrar en Madrid, una ciudad donde es bastante fácil encontrar productos de cualquier lugar del mundo. Pero el éxito que los productos catalanes no han logrado en Madrid, parece ser que sí lo han conseguido un buen puñado de cocineros catalanes en la capital. El pionero fue Sergi Arola. Luego le siguieron más, pero ninguno le hacía sombra, por lo menos en lo que a estrellas Michelín se refiere. Pero ahora, desde hace menos de una semana, un cocinero barcelonés ha conquistado la segunda estrella de la guía roja para su restaurante de Madrid. La aún incipiente carrera capitalina de Ramón Freixa brilla con luz propia: medio año después de abrir su Ramón Freixa Madrid consigue la primera estrella, y justo año y medio después, ha logrado la segunda. Ciertamente, no es de extrañar ya que la cocina de Freixa busca y encuentra el equilibrio entre tradición y creatividad, respetando al máximo el producto. Y lo llamativo de Freixa es que en sus bases no se encuentra Adrià, ni ninguno de los maestros vascos: los cimientos de la cocina del chef catalán los puso otro Freixa, en este caso, el padre del fulgurante cocinero.
No puedo dejar de mencionar algo que me dijo Ramón hace muy poco, esto es, que la alta cocina en Madrid está en manos catalanas (o en las de cocineros altamente influenciados por estos).
Y antes de acabar el post querría destacar que en la carta de Ramón Freixa Madrid, además de especialidades originales del chef barcelonés, se incluye algún que otro plato del proverbial recetario catalán como el fricandó, un guiso de carne muy apreciado en toda Catalunya, elaborado a la manera tradicional, para esos días o momentos en los que no tenemos tantas ganas de creatividad.
Si queréis conocer más a Ramón Freixa, además de visitar su espléndido restaurante en Claudio Coello, en los bajos del hotel boutique Selenza, en diciembre será hombre Strogonoff por María Forcada. ¿Te lo vas a perder?

domingo, 31 de octubre de 2010

2 kilos de alimentos = ser solidarios + recetario de grandes chefs


Operación kilo: puesto de recogida de alimentos
 Hace unos días, la organización Cáritas sacó a la luz su memoria anual correspondiente al año 2009. Como dato positivo, en dicha memoria encontramos un aumento de la solidaridad, sobre todo en lo que se refiere a aportaciones pequeñas pero que, en su conjunto, se traducen en un incremento significativo de la ayuda. Como dato negativo, destacar que en el año 2009 150.000 ciudadanos más que el año anterior recurrieron a Cáritas para solicitar ayuda de primera necesidad, entendiéndose por esta los alimentos, el pago de la luz, el agua y los productos de higiene. En total, 800.000 personas acudieron durante el año 2009 a Cáritas en busca de ayuda. Estos datos arrojan de forma evidente que, los que podamos, debemos comenzar o seguir ayudando de forma apremiante a todos los que lo necesitan. Para ello hay muchas formas, todos los sabemos bien, pero desde aquí me gustaría promocionar una manera simpática de pasar un buen rato a la vez que se ayuda al prójimo. El pasado 22 de octubre abrió sus puertas en Torrelodones el evento '5 tenedores solidiarios', un proyecto itinerante que ha embarcado a figuras muy conocidas de la alta cocina española con el objetivo de recabar productos de primera necesidad para las personas que en estos momentos lo están pasando francamente mal. Los productos se recogen en la llamada gran Operación Kilo, siendo los encargados de distribuir los alimentos recogidos el Banco de Alimentos de Madrid. Según esta entidad, los alimentos que se necesitan con más urgencia son arroz, azúcar, legumbres, cereales, aceite y pasta. No sé si es posible pero, a esta selección, quizás, yo añadiría productos de limpieza, porque como me contó una amiga brasileña, cuando el dinero escasea, la limpieza pasa a un terreno secundario. Porque, ¿quién deja de comprar un cartón de leche para adquirir una botella de lejía? Las personas solidarias que tengan a bien donar al menos 2 kilos de alimentos recibirán un recetario de cocina con propuestas de autor de los cocineros que apoyan la iniciativa, esto es, Ferrán Adrià, Juan Mari y Elena Arzak, Darío Barrio, Martín Berasategui, Joan Roca, Paco Roncero, Carme Ruscalleda y Mario Sandoval.

Joan Roca, posando junto a su 'cocina' en la
edición gerundense de '5 tenedores solidarios'
La parte lúdica de la iniciativa permite descubir curiosidades acerca de estos grandes chefs, quienes a través de una foto en tamaño natural, y apoyados en una cocina de mentirijilla, nos hablan desde el típico bocadillo de los tebeos acerca de sus gustos y aficiones. Cosas tan divertidas como que a Juan Mari Arzak le encanta el hip-hop, que Dario Barrio disfruta como un enano practicando deportes de riesgo como el paracaidismo, que a Mario Sandoval le chifla pasar el rato con su tocayo Súper Mario Bros, o que Adrià iba para futbolista antes de que se cruzara con los fogonen, son sólo algunos de los ejemplos de lo que nos podemos encontrar paseando por Espacio Torrelodones (Avda. Fontanilla, 1, Torrelodones), el centro comercial donde se ha ubicado la iniciativa. Y para los peques también encontramos una entretenida actividad: en el taller infantil minichefs los niños de 5 a 10 años pueden jugar a ser cocineros aprendiendo a elaborar sencillas recetas con las que deleitar a toda la familia.

Todavía hay tiempo hasta el día 6 de noviembre para visitar '5 tenedores solidiarios' y contribuir con nuestro granito de arena (nunca mejor dicho) a ayudar a las personas que lo necesitan en estos tiempos de adversidad.
Mario Sandoval posando en su 'cocina' el pasado 20 de octubre
en Torrelodones, en la inauguración de 5 tenedores solidarios


 

viernes, 22 de octubre de 2010

Crónica de Millesime: lo que yo viví

Taller de las burbujas by GH Mumm, con Ramón Freixa
Foto de Eva Rico
La llegada de una de las citas gastronómicas y sociales del año como es el caso del salón Millesime prometía una jornada de felices acontecimientos como la plática con grandes profesionales con los que, en algunos casos, cerrar una entrevista largamente esperada (¡ay, qué lentas son a veces algunas agencias), el paladeo de especialidades elaboradas por los chefs más en boga, el disfrute de las bebidas más exclusivas, y cómo no, el encuentro con amigos y colegas a los que aprecias. Y eso fue lo que sucedió. Claro que la vida real tiene sus aristas, pequeños problemillas con los que una, a priori, no contaba. Desde que tengo dos trabajos, uno muy aburrido del que no vale la pena hablar, y otro maravilloso pero que, lamentablemente, me da menos dinero, tengo que hacer filigranas para asistir a los actos que más me atraen, y por supuesto, Millesime era una de ellos. Un día de vacaciones bastaba para disfrutar de este encuentro que, por fin, llegó el pasado miércoles. Pasar el día en el Salón de la Pipa era mi plan y así lo llevé a cabo, aunque mi arista, ese problemilla con el que no contaba, lo vi, nada más levantarme, estampado en mi boca. A mí me hacen gracia los anuncios de Compeed, con esas chicas monísimas pintándose los labios para disimular una pequeñísima pegatina transparente puesta para curar un aún más minúsculo herpes labial. Pero a mí, al contrario que a ellas, el herpes labial me deforma el labio, me lo hincha, hasta hacerme parecer la hermana pequeña del malogrado hombre elefante. Cual Maitena, al poco de llegar a Millesime, tuve que aguantar que mi amigo Alberto me preguntara por el médico que me había puesto el botox. ¡Grrrrr! Desfiguraciones aparte, el montaje de Millesime, como siempre, ha sido espectacular. Muchas de las mejores firmas han estado presentes (al resto les gustaría estar, pero el espacio es el que es, y si se ampliara, perdería ese toque de exclusividad), y varios de los chefs más codiciados han dejado su impronta. Este año, al igual que el anterior, el champagne de referencia, con stand y acompañando las comidas, ha sido Mumm. Aunque sé de buena tinta que alguna que otra gran firma de cava quiere, año tras año, entrar, parece ser que, por ahora, el hermano francés tiene el podio millesimeiano conquistado. También han repetido las ostras de Daniel Sorlut, aunque algún compañero comentaba que, aunque buenas, son incomparables a las gallegas. Curiosamente, este año Galicia era la Comunidad Autónoma invitada. Varios cocineros gallegos -como un simpatiquísimo Pepe Solla, Xosé Cannas y Marcelo Tejedor- y algunas bodegas de Albariño parecían ser el grueso de la representación. Llamaba la atención la ausencia de proveedores de marisco gallego, con espacios para probar el producto, emulando a los franceses de las otras, o al caviar galo que también tenía su rinconcito. Al igual que en ediciones anteriores, la zona del jamón ha vuelto a arrasar con un espectacular Sanchidrián como abanderado de la causa jamonera. También estaba por Millesime elaborando cócteles Jordi Otero, el flamante ganador de la final española de la World Class Competition, bastante menos guapo en persona de lo que hacían vislumbrar las fotos.
En acción, con Bruno Oteiza.
Fotografía de Eva Rico.

Bruno firmando el autógrafo
para mi hijo Javi
Foto de Eva Rico
Antes de pasar al aperitivo, eso sí, me metí en las entrañas del Salón para hablar con algunos de los cocineros. Me decanté por Bruno Oteiza y tengo que confesar que todo fue por un gusto infantil: mi hijo Javier, de 12 años me preguntó por él, y ante mi sorpresa descubrí su admiración por Bruno al que conoce por su programa de La Sexta. Ante mi pregunta sobre el reconocimiento de la cocina mexicana por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad se mostró contento y exultante (no en vano, Bruno está afincado en este país desde hace dieciséis años), al igual que su colega y amigo, el chef mexicano Benito Molina. Añadir también que, además de algunas declaraciones, también me llevé de Bruno un simpático autógrafo para mi hijo que transcribo aquí: ‘Javier! Te mando un fuerte abrazo!! Cocina de vez en cuando que serás feliz! Bruno.’


El almuerzo transcurrió sin sobresaltos: unos cuantos platos de Ricard Camarena, Francis Paniego, Schilo Van Coevorden y Mario Sandoval de impecable hechura, excepto un par que, bajo mi punto de vista, no sobresalían entre tanta maravilla. De todos modos, ante tal montaje, raro sería que todo, absolutamente todo saliera perfecto, notándose como, además, se notó la eficaz dirección de sala del siempre profesional Paco Patón. Tuve ocasión de tener a mi izquierda, en la mesa, al actor Miguel Ortiz quien, por suerte para mí, no huyó despavorido ante la alteración de mi rostro. Espero encontrármelo alguna otra vez para que vea que, de normal, no soy tan fea. El actor me contó que se hallaba inmerso en el rodaje de una nueva serie de piratas ambientada en la Galicia del siglo XVII. Creí entender que al día siguiente se marchaba de rodaje por las frías aguas del Cantábrico, con traje de neopreno, claro está. También en mi mesa los periodistas Alberto Granados de la Ser –como siempre con su séquito de bellezones-, Rosa Conde de Telecinco–dicharachera como siempre aunque, por momentos, algo enfurruñada-, Begoña Tormo – estupenda en el día de su cumpleaños- , Laura Gómez, y Ana, estas tres últimas de Telemadrid, y el guapísimo y televisivo chef Juan Pozuelo. En la mesa de al lado, la siempre eficaz Miren Cerrato, manejando la comunicación como pez en el agua y con el semblante fresco y radiante como acostumbra.


De izq. a dcha.: Carlos Moreno, Alberto Granados, Beatriz Jiménez (4º por la izquierda),
Inés Romera (centro), Rosa Conde (escondida tras Inés), Pepe Solla, Xosé Cannas y Montse Ambroa (abajo)
Fotografía de Eva Rico
 La tarde discurrió entre cócteles y gin-tónics; entre talleres y copas de champagne. Y hablando de cócteles y champagne querría aclarar que aunque no me gusta nada, como todos, me equivoco y en mi post anterior mencioné que encontraríamos al genial cocktailman Víctor García de Haro preparando gin-tonics con Gin Mare pero no era así. Víctor, eficaz y maravilloso como siempre, estaba en Millesime deleitando los paladares de los visitantes con unos fantásticos y poéticos cócteles a base de Gin Mare de nombre Amanecer, Atardecer y Anochecer, representando cada uno de ellos tres puntos del Mediterráneo: Grecia, Barcelona y Niza. Por la mañana, cuando todavía andaba grabadora en mano, hice una primera visita a Víctor con la periodista y escritora Eva Celada. Víctor nos mimó un poco preparándonos un improvisado cóctel prácticamente sin alcohol, espectacular, con tan sólo unas gotitas de June, un aromático licor de flor de uva.
Ramon Freixa en Millesime
Foto de Eva Rico

También por el Open Bar, la zona afterwork, estaban otros amigos, entre ellos, la periodista Montse Ambroa –como siempre, jovial con todo el mundo-, Eva Rico -cámara en mano retratando todo lo que veía-, Javier Arias, director de comunicación de Infiniti y feliz socio de la revista digital de moteros http://www.chopperon.es/ –no en vano es un enamorado de su Harley-, casi todos aquellos con quienes compartí mesa y varios cocineros como el histriónico y alegre Ramón Freixa, a quien más tarde también vi impartiendo un divertido taller. También estaba por allí la reportera de Madrid Directo, Inés Romera, quien, por cierto, siempre lleva unos vestidos preciosos.

Ya casi al final de la tarde, coincidí con mi colega y amiga Reyes Cuevas, quien tuvo la amabilidad de acercarme a casa de otra amiga, Laura Grani, aunque eso ya es otra historia. Me hubiera gustado encontrarme con más amigos, pero no todos podíamos coincidir. ¡Otro año será!

lunes, 18 de octubre de 2010

Millesime bien vale cien euros

A menos de dos días del comienzo del encuentro culinario más chic del año, es fácil encontrar en los medios decenas de artículos y reseñas dedicadas a éste. Las cifras son abrumadoras: más de cinco mil personas pasarán por el Pabellón de la Pipa del recinto ferial de la madrileña Casa de Campo durante los tres días del evento. Y no es de extrañar ya que es una ocasión extraordinaria para conocer de primera mano las tendencias del sector, de ver a los protagonistas gastronómicos cocinando en vivo y en directo, de observar a profesionales de la cocteleria manejando con maestría los utensilios propios de su arte, de deleitarse con los mejores cortadores de jamón o de probar grandes vinos que no siempre se tiene ocasión de catar. Millesime es un lugar de encuentro de empresarios, directivos, socialités y periodistas; la cita más esperada por gastrónomos y sibaritas. Tres jornadas frenéticas en las que se mezcla lo mucho que hay por probar con toda la gente a la que se ha de ver y que te debe ver. Empezó Millesime en Madrid hace ya cuatro ediciones. Ahora, su expansión es una realidad en países como la República Dominicana y Brasil.
A partir de las 13 horas del miércoles 20, abrirá sus puertas, en el Salón de la Pipa del recinto ferial de la Casa de Campo, la cuarta edición de este festival de los sentidos. En pocos acontecimientos se reúnen cocineros de tal prestigio cocinando al alimón: 800 personas, invitadas todas ellas, disfrutarán de las obras de arte presentadas por los prestigiosos chefs. Un equipo de los mejores jefes de sala, coordinados por el siempre eficiente y profesionalísimo Paco Patón (hotel Urban) completa la oferta gastronómica de los almuerzos Millesime. Por la tarde, el salón abre al público, previo pago de cien euros que, si bien, a bote pronto, parece una cifra algo elevada, a los pocos segundos de sumergirse en el universo sibarita de Millesime el dinero deja de tener importancia ante tal disfrute de los sentidos. Jamón, vino, champagne, foie, ostras, caviar, combinados premium y un largo etcétera de las delicatessen que el gastrónomo pueda imaginar. Además, las tardes están plenas de actividades, de talleres y de show cooking impartidos por los profesionales más reputados. Este año, además, podrán degustarse especialidades gallegas, no en vano Galicia es la Comunidad invitada. Lo mismo ocurre con México: los mejores platillos mexicanos podrán ser probados en el marco incomparable de Millesime, en un año en el que la gastronomía del país azteca está de enhorabuena con su flamante reconocimiento por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Millesime es una gran oportunidad de conocer el trabajo de profesionales como chefs de prestigio, a jóvenes cocineros que ya apuntan maneras, a los mejores enólogos y sumilleres, o los barmen más codiciados del momento. Como recomendación personal, por lo menos uno de los días hay que disfrutar de un momento afterwork con un gin-tonic en mano, elaborado con Gin Mare, por uno de los cocktailmen más prometedores del momento, Víctor García de Haro, residente en Fuse Concept.

Yo voy, y prometo narrar todo lo que veré y degustaré. ¿Tú te lo vas a perder?

martes, 27 de julio de 2010

Italia en Madrid


La gastronomía italiana tiene gran variedad, provocada quizás por la mezcolanza cultural de sus distintas regiones, que recordemos, no se unieron como nación italiana hasta mediados del siglo XIX. La italiana es una gastronomía típicamente mediterránea aunque consumida en casi todo el mundo. Su expansión comenzó con las fuertes corrientes migratorias procendentes de Italia a finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX. Aunque sus mayores representates son la pasta y la pizza, la gastronomía del país transalpino tiene una gran abundancia de platos ricos en aromas y sabores mediterráneos. Uno de los mejores embajadores que tiene Italia en España, gastronómicamente hablando, es el sardo Ignazio Deias, quien con sus cuatro restaurantes en Madrid hace una gran labor ofreciendo lo mejor de la gastronomía de su país. Boccondivino es el más chic de todos ellos: unos cuidadísimos platos, un entorno sobrio y elegante, y un servicio acorde con el nivel del restaurante hacen de este una gran opción si lo que uno quiere degustar es alta cocina transalpina, con especialidades sardas, cómo no. La oferta en la Pizzicheria, justo al lado de su hermano mayor Boccondivino,con quien comparte cocina, es menos elaborada, con especialidades como pizza y pasta de extraordinaria calidad. Una agradable decoración, con fotografías de las más divinas actrices italianas (a destacar una guapísima y joven Gina Lollobrigida)combinada con una cocina asequible, pero absolutamente deliciosa, hacen de Pizzicheria una opción apta para todo tipo de público. Cerca de los anteriores, encontramos Acquafredda, la apuesta más original de Ignazio Deias: un templo de la gastronomía italiana, con productos 100% transalpinos, para comprar o consumir en tienda. Además, en Acquafredda encontramos al fondo del local una auténtica trattoria con módicos precios donde degustar, en un ambiente informal y distentido, las mejores especialidades italianas preparadas en la tienda. Como mi visita a Acquafredda la tengo muy cercana, no puedo más que narrar la experiencia:
La semana pasada fui a comer allí con mi jefa en EsRadio, y amiga fuera de ella, Mabel Minguez. Nunca había estado comiendo en Acquafredda, aunque sí comprando (los tomates secos al sol me vuelven loca, y aquí tienen los mejores). Nuestro menú, sencillo pero sabroso, comenzó con una deliciosa mortadela de Bologna, fínamente cortada. Continuamos, cómo no, con unos estupendos tomates secos al sol en aceite de oliva virgen, y después cada una de nosotras disfrutó de su segundo plato. Mabel pidió una piadina speck e provola affumicata, o lo que es lo mismo, una especie de pizza de masa fina doblada y rellena de speck (ese jamón ahumado típico del norte de Italia) y de queso también ahumado, un plato con una masa excelente pero ligeramente salado por culpa del speck. Lo comentamos con la simpática camarera, incluso tuvimos la osadía de recomendar quizás debía evitarse poner sal a la masa, algo que, según nos dijo, era complicado ya que la masa era la misma para el resto de piadine. Yo opté por una hamburger di fassone con galletta carlofortina e crema di parmigiano, un plato del que no me arrepentí en absoluto dada la calidad de la carne de buey de raza fassone. Un fantástico tiramisú completó un saludable y mediterráneo almuerzo. Como bebida, Mabel con su eterna Coca-Cola, y yo tres copas de un refrescante y veraniego Frascati (¿por qué será que en cuanto a vinos blancos me gustan muchísimo más los italianos que los españoles?). Daniela, la esposa de Deias, nos atendió con discreción y amabilidad, y desde aquí le doy las gracias.
Falta por mencionar Per Bacco!, el cuarto restaurante de Ignazio. Poco puedo decir de este pues nunca he estado, pero conociendo los otros tres estoy segura que también es uno de los grandes.
Un dato para los italianófilos: en Boccondivino y Acquafredda hacen rebajas de verano, pudiendo comer o cenar a la carta en el primero por 29 euros y con rebajas en los vinos de hasta un 40%, y tijeretazo a los precios en el segundo, con un menú de lunes a jueves por la noche de 16 euros, y descuentos en los vinos que van del 30%al 40%, además de ofertas 3x2 en los productos de la tienda. Eso sí, hay que darse prisa pues ambos cierran en agosto.

viernes, 23 de julio de 2010

El lujo es la compañía

A mí me gusta mucho mi trabajo, ¿para qué engañar? Claro que tiene inseguridades, momentos harto difíciles, en ocasiones, pero las ventajas superan en mucho a sus inconvenientes. Tengo la suerte de probar cosas que de no ser periodista raramente conocería. Tengo la suerte de conocer frecuentemente personas nuevas, y aunque no siempre son todas agradables, muchas veces coincides con gente con la que pasas ratos geniales sin apenas conocerte, y esto, te puede suceder todos los días. Ayer fue uno de esos días. Todo comenzó con la cita, acordada el día anterior, con una de las representantes de la agencia de comunicación que lleva estos asuntos a un céntrico hotel de Madrid (y dicho sea de paso, a toda la cadena). El objeto: conocer el restaurante SoMa (C/Goya, 79, telf. 91 436 45 48), situado en el hotel del mismo nombre, propiedad de la cadena Vincci. Llegué al lugar acompañada. En la recepción, una amabilísima señorita nos acompañó al restaurante, situado en la primera planta, en busca de la persona de la agencia. Todo empieza bien, la verdad, cuando la amabilidad supera con creces las propias expectativas. Localizamos enseguida a Irene, nuestra cicerone particular, gracias a Patricia, subdirectora del hotel, quien enseguida nos presentó a Miguel, director del mismo. Estos últimos no tenían planeado acompañarnos en la comida, pero fue tal el buen rollo que se desarrolló entre todos nosotros, que decidieron unirse al almuerzo, que transcurrió en un ambiente de buena conversación, y para qué negarlo, algunas, varias, risas.

La comida, excelente, a cargo de un joven cocinero catalán, Jorge Lacera*, curtido en los fogones de un restaurante familiar, y moldeado en lugares tan emblemáticos como el hotel Urban y el hotel Villareal, bajo la atenta mirada de Joaquín Felipe.



Jorge Lacera nos preparó con mimo y dedicación el menú que, a continuación, transcribo:

Licuado de piña y jengibre, pulpa de hinojo y dorada escabechada, plato armonizado con Aura, D.O. Rueda
Tomate marinado, agar de naranja y vinagreta de anchoa, plato armonizado con Aura, D.O. Rueda
Vieira con mojo picón y velo ibérico, armonizado con Mar de Frades , D.O. Rías Baixas
Escalope de Foie, crumble de pistacho, aire de almendra y emulsión de yogurt, maridado con Rosado chileno Santa Digna de bodegas Torres
Ventresca de atún, piña parrilla y agar de pimientos y tomate asado con granizado de jengibre, armonizado con Rosado chileno Santa Digna de Bodegas Torres
Lomo de avestruz, rúcula salteada con vinagreta de piñones y trufa, acompañado por un excelente Pétalos, mencía 100%, D.O. Bierzo
Helado de chocolate negro, tierra de cookies, aceite de oliva virgen extra y escamas de sal - Dulce Vi de Gel de la casa Gramona

No quisiera enrollarme describiendo platos: basta decir que estaban todos en su punto, elaborados a partir de una materia prima soberbia y con unas presentaciones perfectas.

Desde este blog recomiendo encarecidamente una visita a SoMa, un agradabilísimo y luminoso restaurante, con vistas a la calle Goya: por sus precios (de media, 30 euros), por su personal y por las exquisitas elaboraciones de Jorge Lacera. Y a los que les gusta el ambiente que frecuentan famosos cantantes, guionistas y directores de cine, tomad nota: SoMa es uno de esos lugares que algunos de ellos visitan.

Y volviendo al comienzo de este post, de nuevo proclamo lo mucho que me gusta mi trabajo porque si yo fuera contable, también podría haber ido a SoMa, pero en este caso nunca hubiera compartido mesa con Irene (encantadora y afable), Patricia (deliciosa y discreta) y Miguel (divertido y campechano). Y si fuera contable, Jorge Lacera jamás hubiera salido de su cocina a comentar conmigo los platos.

*Cosas de la vida. Leyendo hoy el currículum de Jorge he podido ver que estudió en el mismo instituto que yo. ¡Qué casualidad!

domingo, 18 de julio de 2010

Lujo estival en la campiña marbellí


El motivo de mi reciente visita a Villa Padierna no fue otro que escribir un artículo sobre el hotel, y sobre su restaurante La Veranda, con el argentino Víctor Taborda al frente de sus fogones. Poco puedo extenderme en este post sin destriparme a mí misma el futuro artículo que todavía queda por escribir, pero sí puedo avanzar mis sensaciones personales sobre la estancia en este hotel 5 estrellas Gran Lujo situado en Marbella. Vaya por delante que no soy periodísta especializada en viajes; si acaso, algo en gastronomía. Desde hace varios años, siempre he comentado a quien quisiera escucharme que el mejor servicio de hotel que yo he conocido es el del Arts en Barcelona. El personal de Villa Padierna, por lo menos, iguala a los encantadores empleados del Arts. ¡Qué cosas en plena campiña marbellí! Casualidades, ninguna. Villa Padierna, propiedad del empresario de la construcción Ricardo Arranz, está gestionado por Ritz Carlton, cadena propietaria, cómo no, del magnífico Arts. Es más, Rivero Delgado, la eficiente catalana directora de Villa Padierna, tuvo el mismo cargo hasta hace bien poco en el hotel de la Vila Olímpica. Está claro que la misma fórmula de eficacia, amabilidad y buena gestión es adecuada en cualquier lugar. Dejando el buen hacer del personal un poco de lado, las instalaciones de Villa Padierna son excelentes. Al gusto marbellí por el lujo, se suma un gran confort, una distribución donde todos los caminos llevan a Roma (en este caso a la enorme piscina del hotel), tres campos de golf, un spa con ocho baños distintos de aroma y vapor, y tres restaurantes donde disfrutar de una grata gastronomía adecuada a cada momento. 'La Loggia', con fantásticas vista al campo de golf, ofrece una cocina de mercado, mediterránea, apta para todos los gustos; 'La Pérgola', el restaurante informal de la piscina, deleita al comensal con una cocina sencilla a base de sandwiches y similar, con raciones, para mi gusto, algo desmesuradas -justo en 'La Pergola' disfruté de uno de los momentos más hilarantes en meses, esto es, una joven becaria recién llegada de una reputada escuela de hostelería suiza sirvió a uno de nuestros acompañantes un café con hielo de 250cc al que previamente ella misma dispensó el azúcar necesario-; por último, 'La Veranda', el restaurante gastronómico que durante un tiempo fue asesorado por Berasategui y que en la actualidad maneja con gran solvencia uno de sus discípulos, el argentino Víctor Taborda.
Una mañana dedicada al golf, deporte que jamás había probado, bordó una estancia de dos días que, sinceramente, valió mucho la pena. Un viaje, en definitiva, con un objetivo laboral pero que no dejé de disfrutar largamente en un plano personal.
Gracias desde aquí a las personas que conocí duante los dos días que pasé en Villa Taborda: Diana Marín, encantadora directora de marketing del hotel; Rivero Delgado, discreta y eficiente directora de este maravilloso lugar; Hendrik “Harro” Rijnders, quien con paciencia infinita se prestó a darnos unas nociones de golf bajo un sol abrasador; el prometedor Víctor Taborda, que encandiló nuestros paladares con un menú degustación que ya quisieran ofrecer muchos chefs consagrados; y la joven Marta, quien ejerció de estupenda Cicerone desde discretísimo plano. Y gracias también a Almudena Pérez-Mínguez, quien hizo este viaje posible.

jueves, 4 de marzo de 2010

Vuelve Madrid Restaurant Week del 5 al 15 de marzo


Un buen motivo para salir esta semana es disfrutar de la II edición de Madrid Restaurant Week, una iniciativa gastronómica que promete dar muy bien de comer.

La semana de los restaurantes nació hace 16 años en Nueva York como una forma de democratizar el acceso a restaurantes de primer nivel aunque únicamente fuera por unos pocos días. En todo este tiempo que ha transcurrido desde la primera edición en la ciudad de los rascacielos se ha ido implantando la fórmula con notable éxito en otras ciudades como Río de Janeiro, Londres o Lisboa. El pasado año por fin pudimos disfrutar en nuestro país de Madrid Restaurant Week y parece claro que la iniciativa vivió momentos de gloria porque escasamente cinco meses después se repite con más del doble de restaurantes participantes. Un total de 49 establecimientos entre los que se encuentran varios de los mejores restaurantes de Madrid (en la foto, Lágrimas Negras) harán las delicias de los gourmets más exigentes ofreciendo un menú cerrado al módico precio de 25 euros, sin incluir bebida, destinándose un euro a causas solidarias. La lista de restaurantes y los distintos menús que ofrecen cada uno se puede consultar en http://www.esmadrid.com/