martes, 21 de junio de 2011

Ser voluntaria, ¡mola!


De voluntaria, vendiendo papeletas
Ayer se celebró en la maravillosa terraza del hotel Mirasierra Suites de Madrid un cóctel para recaudar fondos para los damnificados del terremoto de Lorca. El cóctel, organizado por la Fundación Arte y Gastronomía y su cabeza visible, el inquieto José Manuel Iglesias (tambíen artífice de La Gastrored) reunió a parte de la crème de la crème de los fogones de este país. Verdad es que no estaban todos los que son, pero, os aseguro que sí eran todos los que estaban. Los cocineros colaboraron de forma desinteresada cada uno de ellos ofreciendo un plato en miniatura. Mi amiga Montse Ambroa y yo ejercimos de voluntarias y colaboramos como buenamente pudimos. Montse acompañando a un cámara de la televisión murciana enseñándole al neófito el quién es quién gastronómico. Yo, vendiendo papeletas a los asistentes y dándoles así la posibilidad de ganar una suculenta cena (o comida) en Arzak, Akelarre, Mugaritz, El Celler de Can Roca (que ganó el encantador Pedro Ureña), Bella Lola, Martín Berasategui y La Casona de Pizarro, además de un jamonero (que se llevó el flamante marido de Cristina Tierno) y una botella de Möet Chandon (que consiguíó mi amiga Laura Grani). 
Las chicas de Barbadillo

 
Muy bien ubicada, junto a mi cocinero preferido Ramón Freixa y con las chicas de Barbadillo enfrente que, últimamente, están en todos los saraos. También tuve el placer de pasar un rato con mi reciente amiga Mónica de Torre, a cargo de la rama virtual  y redes sociales de Hamburguesa Nostra (y autora de casi todas las fotos). 
El súper chef Ramón Freixa, Mónica de Torre, ¡¡Rappel!!, Laura Grani, y Emilio Ramajo

Acompañada de Ramón Freixa, Laura Grani, Rappel y Emilio Ramajo
Mis amigos Laura Grani, Emilio Ramajo, Pepe Gorines, Alberto Granados, Begoña Tormo, el mago Rappel (que no nos dijo nada de nuestro futuro, no) y un largo etcétera del gremio de los plumillas y la gastronomía completaron una velada de voluntariado muy divertida.
Con Begoña Tormo y Pepe Gorines
 
El exitoso escritor Alberto Granados, siempre
rodeado por su harén particular
Al final, unos cuantos acabaron tomando copas en el Urban pero esa ya es otra historia de la que todavía no sé nada.

viernes, 10 de junio de 2011

Javier de las Muelas y el bramble

María con su cosmopolitan y yo con mi bramble,
el pasado febrero en el Dry Martini
Vaya por delante que Javier de las Muelas siempre me ha parecido un señor. Por su forma de hablar, por las cosas que dice y por lo educado y afable que es (tanto a través del frío teléfono como en persona). Además de estos atributos personales, es un gran coctelero, o barman, o como quiera que se llamen a estos señores que nos preparan y sirven combinados. Sus coctelerías funcionan de forma impecable con personal formado y atendiendo como los barmen de antaño. Pero, ¿hasta que punto controla Javier de las Muelas lo que se sirve en su casa? Por lo visto, hay cócteles que se escapan a su supervisión. Tal es el caso del delicioso bramble que tomé el pasado febrero en el mítico Dry Martini de Barcelona. En vaso corto, con hielo picado, es una fántastica combinación de ginebra y frutos rojos, nada empalagosa pero a la vez dulce como un buen beso. Ayer, en la inauguración matutina de la terraza del Dry Cosmopolitan Bar, quise repetir tan sensacional experiencia pero los barmen del lugar no conocían el cóctel, y al parecer, De las Muelas tampoco. Después de mirarme confundido se apresuró a asegurar que en la carta del Dry Martini no tienen este cóctel y que, quizás, me confundía de lugar. ¿Cómo iba a olvidar yo el lugar donde gocé del paso del sabroso trago helado por mi garganta? Menos mal que salíó en mi ayuda un caballero desconocido que aclaró que ese cóctel lo habían tenido coincidiendo con la feria ARCO. ¡Claro, yo estuve en febrero! Al final, tuve que conformarme con una copa de champagne Mumm, que según dicen, nunca falla. De las Muelas prometió estudiar la posibilidad de recuperar el bramble, aunque no sé si hoy recordará sus propias palabras. Espero que así sea y poder deleitarme en breve de esta copa que impresionó a mis papilas  gustativas. Pero esta vez espero tomármela en Madrid, más que nada por la cercanía a mi casa (aunque no estaría de más que también se pudiera tomar en Bcn así puedo dejarme caer por el Dry Martini de vez en cuando).
Terraza del Dry Cosmpolitan a un paso de Colón. Fotografía de Jordi Poch

Javier de las Muelas, fotografiado por Jordi Poch, a la entrada del Dry Cosmopolitan

miércoles, 8 de junio de 2011

Bodegas Naia en Rueda:un bello cisne entre bandadas de patos

Viñedos de Naia en La Seca

Eulogio y Cristina, mostrándonos
la bodega

Gracias a mi colega y amiga Laura Grani ayer tuve el placer de disfrutar de una agradabilísima visita a Naia, una de las bodegas de Rueda que, pese a su juventud, está pegando muy fuerte en cuanto a premios y a acogida del público. Quienes me conocéis sabéis que no soy muy amiga de la uva verdejo pero el tratamiento exquisito que le dan en Naia ha cambiado, si no por completo, la percepción que normalmente tengo de esta variedad. Sobre todo con Naiades, la gama alta de la bodega, donde la madera se funde con delicadeza en los aromas y sabor del vino.
Cuando uno visita una bodega recibe siempre una clase magistral de cómo hacer vino, y en este caso, del bueno. Las explicaciones de Eulogio Calleja, director técnico de la bodega, y de Cristina, la joven enóloga, fueron tan amenas como didáctivas. El mal tiempo nos impidió una visita más extensa a pie de viñedos que, al final, aprovechando un claro, pudimos visitar breve pero instructivamente. Naia, una bodega que por nombre uno podría pensar que se encuentra en plenas Rías Baixas, debe su apelativo a un cartel de una localidad gallega que los socios vieron en una estancia por aquellos lares. Un nombre que ha dado mucho juego a la bodega a la hora de bautizar a su mejor vino, Naiades, remitiendo a las ninfas de la mitología griega hijas de Zeus, o al joven más chispeante y divertido como K-Naia.

En plena cata

Como compañeros de viaje la discreta, aunque siempre certera cuando del mundo líquido se trata, Raquel Pardo y el afable y cariñoso Segundo López, entre otros, pusieron la nota de sapiencia vitivinícola que en este tipo de escapadas siempre se agradece.


A pie de viñedos
La visita a la bodega culminó con un ágape digno de reyes con las viandas a la brasa: unos gigantescos carabineros, un mero rosado, pez mantequilla (hasta la fecha, como creo que al igual que la mayoría de los comensales, solo lo había probado en crudo) y una ensalada variada acompañando a los frutos del mar.

Carabineros a la brasa por el maestro de las barbacoas (y de los vinos)  Eulogio Calleja
Todo regado, ¡cómo no!, por los tres vinos de Naia (K-Naia, Naia, y Naiades) y por dos tintos espectaculares, también del grupo pero de otras bodegas de la tierra de Zamora y la Ribera del Duero, como son Cenit y Dominio de Atauta, obra ambos de una jovencísima enóloga de nombre Almudena Alberca, pero esta ya es otra historia.

Foto de parte de la 'familia'

jueves, 2 de junio de 2011

Cilantreando...

Barra de Cilantro. ©Félix Soriano
Hay sitios que enseguida conquistan mi corazón, y ya se sabe que al corazón se le conquista por el estómago. De Pepe Gorines, alma mater y cocinero de Cilantro tenía muchas referencias pero la realidad, al final, ha superado cualquier elecubración. Lo que consigue Pepe Gorines en Cilantro Gastrobar es servir unos platos de magnífica elaboración a partir de una materia prima de primera y que el precio sea, no sólo moderado, sino francamente económico. Y esto no es moco de pavo.
Ayer fue la cuarta vez que visitaba Cilantro. Mostrárselo a un colega, también de la rama gastronómica, era una buena excusa para volver a visitarlo. María Forcada no podía faltar en la kedada, no en vano ella, buena amiga de Gorines y antigua socia suya en el restaurante A Bocados, me enseñó el lugar. Al final, el encuentro de ayer también se vio ampliado con un Enrique Calduch (otro periodista) que, solitario, ojeaba el periódico en la terraza. Pero vayamos por partes.
Pepe Gorines, fotografiado por Félix Soriano
Algo tarde a la cita llegué yo (¡qué raro!) y ya estaba mi colega Adrián esperando. A María no la esperábamos hasta las tres. Enseguida el afable Pepe Gorines nos recibió. Por su aspecto cualquiera diría que es un vasco de pura cepa, pero no, madrileño de Chamberí. Quizás sus años pasados en Donosti le hayan dado ese aire. En Cilantro sonaba la BSO de Kill Bill. Entre música de spaghetti western y malagueña salerosa nos tomamos un pintxo de 'fideuà de pulpo con su tinta acompañada por un all-i-oli suavísimo'. Muy rica, la verdad. Al llegar María, pasamos al comedor (en este caso, la terraza que, con el solecito, se hacía agradable comer fuera). Los cuatro (ya con Calduch) nos dispusimos a dejarnos cuidar. ¡Marchando una de 'ensalada de tomate con queso parmesano y pesto'! ¡Qué rica estaba la ensalada! Un plato sencillo, pero sabroso. Continuamos después con unos 'chipirones a la plancha con mermelada de cebolla': llanamente deliciosos. La comida desembocó en la 'Gastrohamburguesa', un de los platos estrella de la casa, con carne Angus de Texas y también pan norteamericano. En el caso de Adrián y Enrique, la versión clásica; para María y para mí, la hamburguesa de primavera, fuera de carta y que todavía no habíamos probado. Después de haber estado, recientemente, una semana probando hamburguesas (un reportaje me ha 'obligado' a ello) me tomé con fruición la versión primavera de la Gastrohamburguesa. De postre (sí, al parecer todavía teníamos sitio en el estómago) la ya famosa cheesecake traída del mismísimo Brooklyn que Pepe Gorines tiene en Cilantro y una tarta de manzana, esta ya de elaboración en la casa. Los gin tonics de después de haber comido con champagne supieron bien, muy bien, y al final la tarde se alargó hasta límites insospechados. Porque lo que tiene Cilantro, aparte de ser un lugar donde comer muy bien por muy poco, es que Pepe Gorines es un anfitrión maravilloso que hace que uno, en su casa, se sienta súper a gusto. Porque seamos serios, ¿en qué otro restaurante te ponen como hilo musical la banda sonora de Kill Bill? ¡Y qué no pare la música! Por cierto, mañana vuelvo.
Para los gastrónomos impenitentes, comentarles que en Cilantro se puede comer y beber por un precio medio de 30 euros. Además, si uno quiere controlar el gasto también puede ir a través de la web de reservas gastronómicas low cost http://www.degustamadrid.es/ y disfrutar del menú de Cilantro Gastrobar a tan solo 25 euros.
Cilantro está en Gral. Álvarez de Castro, 7. El teléfono es el 91 445 55 53.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Look ochentero; gastronomía súper actual


Maravilloso Madrid al fondo, con el chef Víctor Carracedo en The Penthouse

Llevaba tiempo ya con ganas de ir a Midnight Rose. Mi imaginación me había transportado a un lugar de tonos rosa palo, con una hostess recibiéndote con un burjujeante champagne o cava rosé, aunque lo que me he encontrado es una sala diáfana, de estilo de principios de los ochenta, con un hilo de música lounge y luz noctámbula a pleno día. Sorpresa visual aparte, la gastronomía ha roto por entero mi preconcepción del lugar. Y no porque esperara que Víctor Carracedo, el chef de Midnight Rose, lo fuera a hacer mal; lo que no esperaba es que cocinara tan genialmente bien. La culpa, quizás, de mis prejuicios (entendiendo la palabra como su acepción real, esto es, "acción y efecto de prejuzgar") fuera la comunicación del lugar. Fácil de entender, no obstante. El concepto ocio y restauración no es del Me Madrid (cadena Melíà), donde se aloja el restaurante, sino del grupo Gerber (marido de Cindy Crawford) y la comunicación siempre se ha enfocado más al life style y a la gente guapa que al buen comer. Pero ello no quita que, en Midnight Rose, no sólo se come bien sino que se come fenomenal.
Como describir demasiado a veces sobra, os dejo los platos que Víctor ha tenido a bien servirnos (y ¡qué bien!):
Risotto de boletus y parmesano al aceite de trufa

Como aperitivo he tomado una copa de Moët Chandon (aunque no era rosé). Enseguida ha llegado el pan, artesano, entre ellos de centeno, blanco de esponjosa miga, de tomate, de semillas de amapola e integral, aderezado (si uno quiere, claro, y nosotros queríamos) con un picual de intenso color verde de Toledo (posteriormente me enteré que Víctor pasó en la ciudad manchega dos años de su vida). Después, empezando ya el menú propiamente dicho, mi chico y yo hemos tomado un delicioso tartar de atún exquisitamente marinado y un salmorejo con sorbete de pepino, bizcocho de aceite y jamón de bellota sencillamente espectacular siendo ambos platos armonizados con un Marqués de Irún Verdejo 100% (aquí hubiera continuado yo con el espumoso), para después pasar a unos espárragos de Navarra (ahora que están en plena temporada) acompañados por una salsa de trufa blanca que les iba a la perfección, maridado este plato con un Sauvignon blanc chileno de la avispada bodega Torres, al igual que unas originales albóndigas de sepia en salsa suave de tinta. Los platos más contundentes que han venido a redondear tan excelso menú han sido un risotto con boletus y parmesano al aceite de trufa (perfectamente en su punto el arroz y maravillosos los aromas a tierra) y una hamburguesa de kobe que, aunque deliciosa, ha sido lo más corriente de la comida. El vino que acompañaba los últimos platos, un Ribera del Duero ligerito que pasaba agradablemente por la garganta en un día tan caluroso como hoy, ha sido también un feliz acierto de Víctor Carracedo que también ha querido responsabilizarse del maridaje. 
Como colofón a una comida que nos ha revolucionado las papilas gustativas ha llegado una almohada de coco con frambuesa y helado de fruta de la pasión que nos ha dado una dulce digestión. Con la infusión (ni mi chico ni yo tomamos café), unas mini manzanas asadas y unas trufas algo más clásicas.

Dulces post menú

Después, la visita a The Penthouse, a pesar de lo pronto de la hora, ha sido obligada y con Víctor hemos podido disfrutar de una de las vistas más privilegiadas de Madrid. Las dos pequeñas terrazas que hacen la labor de reservados han quedado en la retina para visitar en una futura, y no muy lejana, ocasión nocturna.

Luis, con su recién estrenada camiseta del Corto Maltés by U, y yo




lunes, 23 de mayo de 2011

Hoy ceno en casa

Como hace tiempo que no cuelgo una receta, hoy os voy a regalar una preparación extremadamente fácil de hacer y muy sabrosa de degustar.

Muchos expertos en nutrición dicen que el brócoli es el alimento más sano que existe. Yo no soy ninguna experta, pero me gusta comer cosas saludables y el brócoli, además de tenerle un cariño especial (lo descubrí en mi primer viaje a los EE.UU. en el año 1992) me gusta mucho por su sabor. ¿Y por qué hablo del brócoli? Porque es uno de los ingredientes de la receta sencilla que os dejo:

Tirabuzones de colores con brócoli y bacon gratinados al estilo catalán

Cocer al dente el brécol al vapor. Paralelamente, cocer la pasta hasta que esté en su punto. Escurrir y reservar. Cuando el brócoli esté al punto de cocción retirar del vapor. Utilizar un paquete de bacon del que ya viene a taquitos. Saltear en un wok o sartén. Cuando esté crujiente, incorporar el brócoli y dejar que se deshaga ligeramente para mezclar bien con el bacon. Poner la pasta en una bandeja apta para el horno, echar por encima el brócoli con el bacon, un chorrito de aceite de oliva arbequina, una pizca de sal y mezclar bien. Espolvorear con queso emmental y poner a gratinar en el horno unos minutos, y listos. Hoy yo lo voy a maridar con una copita de cava chardonnay de Juvé i Camps.

domingo, 8 de mayo de 2011

Le Cabrera: ¡ahora sí!

Equipo de cocina de Le Cabrera Casa de América, con Gabriel Bonnin el 4º
empezando por la izquierda.
El pasado año escribí un post sobre mi (negativa) experiencia en Le Cabrera de Bárbara de Braganza, todo lo contrario de lo que agradablemente viví el pasado viernes en el nuevo Le Cabrera -con un concepto más de restaurante- situado en la madrileña Casa de América. El espacio, emplazado en un semisótano que da al paseo de Recoletos, está decorado de forma un tanto informal. Todo el personal de sala está vestido por la marca El Ganso con una indumentaria algo más indulgente con los chicos, pero tremendamente desfavorecedora para el personal femenino. Aquí acaban los peros: es momento de pasar a la comida. Si bien el chef ejecutivo de Le Cabrera (ahora que Sergi Arola se ha desvinculado, al parecer por desavenencias económicas) es Benjamin Bensoussan, quien está al pie del cañón, dirigiendo la cocina en Casa de América, es el joven mallorquín Gabriel Bonnin, que proviene de la cocina de Arola Gastro. No encontré yo grandes similitudes con la cocina del chef catalán en los platos presentados por Gabriel Bonnin. Lo que sí encontré fue una cocina de varios puntos del Mediterráneo delicadamente presentada, con sabores puros claramente identificables y dotada de personalidad propia. Si bien es verdad que algunos platos de Le Cabrera Casa de América son directamente heredados del gastrobar (como el asadillo de berenjenas) otras presentaciones son originales del nuevo espacio. Mi amiga Montse Ambroa y yo disfrutamos de un festín de sabores y texturas que comenzó con un aperitivo, cada vez más tradicional, de plátano frito; seguimos, para abrir boca, con una crujiente coca de Trampó que remite a las raíces baleares del cocinero; ya el almuerzo
Tartar de aguacate

propiamente dicho comenzó con un sabrosísimo y refrescante tartar de aguacate, el antes mencionado asadillo de berenjena, continuamos con unas lascas de cigalitas con vinagreta de cítricos, un salpicón de vieiras (ojo con este plato: hay que comerlo relativamente rápido para que las hortalizas no pierdan textura), un falafel sorprendentemente elaborado con quinoa real coronado por un nido de col lombarda , unas piruletas de pollo con una exquisita salsa de soja y miel (sublimes), y unas alcachofas con sobrasada y crema de queso -un plato fuera de carta con el que Gabriel Bonnin está experimentando- en su perfecto punto de cocción. La guinda la puso el postre, un delicioso vasito de tarta de limón con espuma de galleta maría. Para acompañar el menú tomamos un riesling 2008 de las bodegas Zilliken que nos fue acertadamente recomendado por el sumiller Tyales Veiga (recién incorporado al equipo de Le Cabrera proveniente de D'Fabula). En la sala tuvimos la suerte de ser atendidas por Daniel Ocaña, un joven maître moldeado en la alta restauración inglesa. Probablemente será en este nuevo proyecto donde el chef Gabriel Bonnin despegue sus alas -que hasta hace bien poco se encontraba bajo la sombra del famoso Arola- y nos muestre en todo su esplendor las obras de arte culinarias que es capaz de hacer.
Le Cabrera Casa de América
Paseo de Recoletos, 2, Madrid. 915 77 59 55

lunes, 2 de mayo de 2011

En el día de la Comunidad de Madrid, coca de recapte.


Un delicioso Juvé i Camps

Me decía hace poco un amigo que le gustaba mi blog cuando publicaba alguna receta que se me ocurría hacer en domingo. Hoy no es domingo, pero como en la Comunidad de Madrid es fiesta, para mí como si lo fuera.
Esta mañana me he despertado con ganas de tomar un Juvé i Camps Millesime, el fantástico cava chardonnay 100% de la bodega catalana. Mi capricho no tenía muy buena perspectiva de cumplirse, pues al ser fiesta no había muchos sitios abiertos para ir a comprarlo. No obstante me he acercado al Alcampo de Pio XII a ver si con suerte podía conseguirlo. Como era de esperar, el Chardonnay de Juvé i Camps brillaba por su ausencia, así que me he llevado un Veuve Cliquot, un champagne baratito, pues no tengo la economía para mucho más lujo.
El sucedáneo de mi capricho de hoy
A la bebida había que sumarle algo para comer y no se me ha ocurrido otra cosa que, para celebrar el día de la Comunidad madrileña y para maridar con el champagne, claro está, preparar una coca de recapte que, no por sencilla, es menos sabrosa. La coca de recapte es un plato originario de Lleida y Tarragona aunque es habitual comerlo en toda Catalunya. Como yo cocino más bien a ojo, la receta que he empleado es más o menos la siguiente:

Un pimiento escalibado
Una berenjena escalibada
Una butifarra (no salchicha, sino auténtica butifarra)

Para la masa:
Un 1/3 de un paquete de un kilo de harina
Un sobrecito y medio de levadura
1/2 vaso de agua tibia
Un poco de sal
Un par de cucharadas de aceite de oliva

Lo primero es asar la berenjena y el pimiento. La escalibada original se hace a las brasas pero en casa queda muy bien envolviendo por separado cada una de las hortalizas en papel de plata y asándolas en el horno.
Después he amasado bien todos los ingredientes de la masa y  la he extendido con un rodillo (lo he hecho todo de forma manual, enharinando bien mis manos, la superficie donde he amasado y el rodillo para evitar que la masa se pegue). He puesto la masa en la bandeja de horno sobre un papel de hornear. Las hortalizas, cortadas por separado en tiritas y aliñadas con aceite arbequina y sal gruesa de las salinas del parque natural del Cabo de Gata,  las he intercalado sobre la superficie de la masa. La butifarra, cortada en rodajitas y en crudo, la he puesto por encima del pimiento y la berenjena. El horno, previamente calentado a 200º, ha servido para hornear durante unos 20 minutos una coca que ha quedado de rechupete. La auténtica también lleva cebolla y tomate escalibado pero hoy no tenía en casa.
Como me ha sobrado media botella de champagne -habitualmente en casa nos lo tomamos todo de una tacada pero esta vez mi chico no ha querido- me queda comprobar si, como me dijeron el otro día, y al contrario de otros espumosos, el francés aguanta bien un día sin perder su característico carbónico.
Mi coca de recapte

miércoles, 27 de abril de 2011

Una reflexión ligera: del súper ego al sexo cibernético

Todos (o casi todos) tenemos, en el fondo o en la superficie, una vena exhibicionista. ¿De qué, sino, el éxito rotundo de facebook, twitter, el resto de redes sociales o blogs varios? Es nuestra manera, si no somos famosos, de dejar rastro para la posteridad, y ¿por qué no?, para el momento actual. Muchos soñamos con que nuestros post sean los más leídos, nuestros perfiles los más admirados, y tengamos, en fin, un largo número de fans que, aunque no sea lo mismo que las groupies de antaño para los viejos roqueros, sirvan para mimar y engordar nuestro gran ego, que aunque no seamos nadie seguro que lo tenemos. Podría parecer que a algunos internet nos basta, pero no hay que hacerse líos: ¿quién es el tonto que dice no a una tele cuando nos proponen dar el salto de youtube a la pequeña pantalla?  Internet tiene millones de usuarios: la competencia es feroz pero el acceso es de lo más democrático, por lo menos en ciertos países. Si eres bueno y si lo que cuentas tiene interés, ¿por qué no vas a destacar por encima del resto de proveedores de contenidos?

También los hay que utilizan internet para relacionarse, no ya en busca de gloria, sino para ligar o hacer amigos. La falta de tiempo hace que que la red sea la vía más fácil para poner nueva gente en tu vida. Primero fueron los foros o antiguos chats donde se ligaba con mucha facilidad, aunque no todas ciber relaciones pasaran a algo más; después han seguido las redes sociales donde conocer gente es muy fácil. Ahora, rizando el rizo, llega una página de curioso nombre http://www.victoriamilan.es/ que se ofrece como una alternativa exclusiva y discreta para personas comprometidas que busquen una aventura. Ayer, hablándolo con mi chico, no logramos llegar a una conclusión clara: ¿esta web tiene visos de ser un éxito o, por contra, caerá pronto en el olvido? La primera idea fue pensar que será un auténtico fracaso: si uno quiere ligar, puede hacerlo en las redes sociales tradicionales sin ningún problema. Pero después, pensándolo un poco mejor, caímos en la cuenta de que el que se postula para adúltero no tendrá ningunas ganas de hacerlo vía facebook, no sea que le pillen, claro. Lo de esta web es llamativo: la ciudad de Madrid está forrada de publicidad en opis y soportes similares enfocada (o por lo menos los anuncios que yo he visto) a las mujeres con frases como: ¿Estás casada? Pon pasión y emoción a tu vida sentimental. ¡Ten una aventura!
¿No es un un poco indigno, incluso inmoral, incentivar a la gente a cometer infidelidades? Por lo pronto, según me ha comentado mi chico -que se ha dado de alta para cotillear-,  a día de ayer había apuntados cientos de suecos y noruegos, una mujer de Barcelona y él  ¿Habrá cambiado la cosa en 24 horas? ¿Alguno de vosotr@s lo quiere averiguar?

viernes, 15 de abril de 2011

¿Será que al final he acabado poniéndome botox?

Hace un buen puñado de años, en aquellos tiempos en los que despertaba al amor, tuve un pequeño incidente con un colirio. Había pasado el día en la playa con el afán de conseguir un agradable bronceado ante mi inminente cita por la tarde con Jorge Pulido, un chico que me gustaba. Al volver de la playa, ni mis padres, ni mis hermanos, ni tan siquiera mi abuela -que por entonces vívía con nosotros-, se encontraban en casa. Con la casa para mi sola, me tome mi tiempo para arreglarme a conciencia. La ocasión para mí lo merecía. Una ducha larga, una buena capa de crema en mi piel tostada, un golpe de secador para moldear ligeramente mi larga melena, y unas prendas minis que realzaran mi figura bastaban para dotarme de cierto atractivo a los ojos de Jorge Pulido. Después de mi acicalamiento, ya lista para marcharme, fijé la mirada en un pequeño botecito de colirio. ¿Acaso no iba a estar más guapa con los ojos brillantes? No me lo pensé dos veces y ni corta ni perezosa abrí el envase, tiré mi cabeza todo lo atrás que puede, con la mano derecha me bajé el párpado inferior y con la izquierda apreté ligeramente el pequeño recipiente. Un par de gotas en cada ojo y en unos minutos estaría lista para marchar. Pasaron, creo recordar yo, tan solo unos segundos hasta que la vista se tornó borrosa. Quise quitarle importancia, en breve la vista se recuperaría. El tiempo, inexorable, no transcurrió precisamente a mi favor. La hora de la cita se acercaba pero mi vista languidecía. Al paso de los minutos quise avisar a mi futuro noviete, llamar por teléfono a Jorge para decir que llegaría algo tarde pero no fui capaz de ver los números del teléfono (por entonces teníamos en casa aquellos de ruedecilla). Al cabo de una hora, calculé yo, mi cita se había estropeado y mis ojos sin vista seguían. Poco tiempo después llegó mi madre y allí me encontró, angustiada, sin ver más alla de unas sombras. La risa al final fue descomunal: el colirio, recetado a mi abuela, era de aquellos que se expenden para poner antes de un examen ocular provocando dilatación de la pupila hasta límites insospechados.

Tal historia la he recordado hace un rato, después de ir a la farmacia en busca de un fármaco que me aliviara una reciente alergia que me provoca sequedad ocular y sensación de arenilla en ambos ojos. Al explicar mis síntomas al farmacéutico este no lo ha dudado y me ha vendido un colirio a su juicio maravilloso a un precio ciertamente elevado. De nombre Vitadrop asusta un poco por su color rojizo pero la promesa del farmacéutico de aliviar mis síntomas me ha infundido valentía para ponerme unas gotas en ambos ojos. Al final ha sido peor el remedio que la enfermedad: los párpados se me caen y los ojos, inyectados en sangre, más bien parecen los del vampiro Lestat de cacería una noche. Recuperada de mi shock frente al espejo, me he dispuesto a leer con atención la composición del colirio recomendado. Ácido hialurónico es su principal componente, el famoso botox. Pero este farmacéutico, ¿qué demonios se habrá creído?